EL HOMBRE MÁS FUERTE DEL MUNDO

Arnold Schwarsenegger en la lucha por el Mister Olympia

Desde muy temprana edad Arnold Schwarsenegger se sometió a rigurosos entrenamientos y alimentación, para lograr ganar el título de Mister Olympia, que se realiza desde el 14 de Septiembre de 1901 por Eugen Sandow en Los Estados Unidos y que  a la fecha se sigue realizando.

   A los 14 años Arnold inició un programa de entrenamiento intensivo con Kurt Marnul, antiguo Mister Austria. A los 15 estudió psicología con el doctor Karl Gerstl, para aprender más sobre el dominio de la mente sobre el cuerpo. A los 17 comenzó oficialmente su carrera como competidor en la liga juvenil.

   En 1966 abandona la liga juvenil y comienza a  medirse con los adultos. En aquel año ganó el concurso de Mister Europa, el hombre más musculoso de Europa, así como el campeonato internacional de halterofilia. No estuvo mal para un chico de 19 años.

   Luego se  marcha a Londres para participar en el concurso de Mister Universo, ya que este era lo más importante para Arnold. En comparación, los títulos de Mister Europa y Mister América no eran nada. Se trataba de Mister Universo. Si podía conseguir este título, habría demostrado que era el hombre más musculoso del mundo.

   Cuando llegó se encontró con que muchos culturistas de todo el mundo lo conocían. El joven roble austríaco ya se había hecho famoso. Fue una experiencia increíble. Por primera vez se dio cuenta de que se había convertido en un personaje público. Y ahora iba a participar en el concurso de Mister Universo estaba en forma y preparado.

   Pero no ganó. Lo hizo un estadounidense llamado Chet Yorton, que además de músculos y movimientos tenía definición. En vez de convertirse en una mole inmensa, había hecho de su cuerpo una obra de arte.

   Así que durante el año siguiente Arnold trabajó como un escultor. Analizó minuciosamente todas las partes de su cuerpo e inventó nuevos ejercicios para separar y definir los grupos musculares. Después, en 1967, fue a Londres para participar en el concurso de Mister Universo por segunda vez. Con su nuevo cuerpo, increíblemente modelado, sabía que podía vencer a Yorton.

   No obstante, un segundo rival había entrado en escena. Se presentaba Dennis Tinnerino, que acababa de ganar el título de Mister América. Todo el mundo, incluso los mejores amigos de Arnold, pensó que Tinnerino lo superaría. Pero Schwarzenegger no estaba de acuerdo. La mañana del concurso, Timerino le preguntó que cómo estaba. Como respuesta, el joven Terminator se inclinó hacia delante, lo miró a los ojos y le dedicó su famosa sonrisa. “¡Fantástico!” susurró, “Como me siento siempre que sé que voy a ganar.” Con esto Dennis empezó a sentirse inseguro.

   Fue entonces cuando Arnold aprendió que para ganar hace falta tener algo más que un cuerpo enorme y unos músculos muy trabajados. También hace falta una voluntad férrea. Porque, aunque Tinnerino hizo una gran actuación y tenía un cuerpo magnífico, Schwarzenegger se hizo con la victoria. Con sólo 20 años, era el Mister Universo más joven de la historia. El sueño de Arnold se había realizado

   Pero el esfuerzo tuvo su recompensa. En 1968, volvió a Londres y ganó sin dificultades el otro trofeo de Mister Universo. Ahora tenía los títulos de Mister Universo aficionado y profesional de la NABBA. También ganó el campeonato alemán de halterofilia y el concurso de Mister Internacional de la IFBB, en México. Pero seguía necesitando el título de Mister Olympia, y para ello necesitaría trabajar más fuerte.

   Así que a los 21 años se mudó a California para entrenarse con algunos de los mejores culturistas del mundo. Medía 1,87; pesaba 113 kilos y sus medidas superaban las de cualquier otro culturista. Había estudiado baile, y elegía personalmente la música y la iluminación, haciendo que sus actuaciones en los concursos fueran inigualables. Tenía una gran masa muscular muy definida, cubierta de piel bronceada.

   A lo largo de los dos años siguientes estuvo recorriendo el mundo, ganando títulos nuevos y defendiendo los que ya tenía. En 1969, ganó el concurso de Mister Universo aficionado, de la IFBB, en Nueva York, así como el Mister Universo profesional de la NABBA en Londres. En 1970, volvió a ganar el concurso de Mister Universo profesional, de la NABBA, en Londres, y el Mister Mundo en Columbus (Ohio). Al final del año tenía todos los títulos excepto el de Mister Olympia. Y Sergio Oliva había estado ganando y defendiendo el título desde 1967.

   Ahora había dos personas que podían ganarlo. Todos los aficionados al culturismo lo sabían. Y todo se decidiría en un acontecimiento: el concurso de Mister Olympia de 1970, en Nueva York.

  Schwarzenegger asegura que para lograr ganar era muy importante la preparación para los campeonatos. Mientras que muchos cultu-ristas tienden a preocuparse estrictamente en temas físico, Arnold está convencido que ante todo es necesario mentalizar la confianza en sí mismo, que es el arma más efectiva del culturista. Si crees realmente en ti mismo, no hay nada en el mundo que pueda pararte a la hora de alcanzar su tus metas. Por otra parte, aunque se entrene 10 veces por semana si no estás convencido de que puedes alcanzar el éxito, estarás perdiendo tu tiempo.

   Esto nos lo aclara aún más cuando dice: “Recuerdo que cuando entrenaba mis bíceps, solía imaginar que se hinchaban hasta alcanzar el tamaño de las montañas. Sabía muy bien que esto no era posible, pero quería que diesen esa impresión a mis contrincantes en los muchos campeonatos en los que he participado. Sí, en otras palabras, me imaginaba grande. Siempre”.

   Arnold siempre estuvo convencido de que deseó crecer. “Al igual que puedes ordenar a tus músculos que levanten pesos pesados cuando parece que va a ser imposible, también puedes ordenarles mentalmente a tus músculos que crezcan, que se hagan más grandes y más fuertes”. Sobre el tema del entrenamiento con pesos grandes tiene una norma.

   “Prefiero no hablar sobre pesos como tales”, ha dicho muchas veces Arnold. “En cambio, me preocupa más el número de repeticiones que puedo realizar con un peso determinado. Procuro no hacer nunca menos de seis en cada serie para la mayoría de los movimientos, y nunca más de 12. Esta norma es aplicable a todas las partes del cuerpo, incluso a las pantorrillas”.

   Para Arnold una de sus fallas fueron las pantorrillas, cuando llegó a América, Joe Weider  lo miró e inmediatamente le dijo que su futuro dependería del desarrollo de la parte inferior de sus piernas. Aquello no importaba cuando Joe trajo a Arnold desde Austria y en el cual ya había ganado dos veces el Mr. universo de la nabba. Dejemos que Arnold nos lo relate:
“Allí estaba yo, con unos brazos de más de 53 cms. y dos títulos Mr. Universo en el bolsillo. Pero entonces recordé que Frank Zane me había vencido la primera vez que participé en la IFBB y en ese momento decidí que esto no volvería a suceder en mi vida. Me mentalicé a fin de superar cualquier defecto que pudiese tener mi cuerpo.

   Con unos pantalones que dejaban al descubierto la parte Inferior de mis piernas, que eran poco desarrolladas, comencé a enfocarme en mis pantorrillas. Al principio los chicos del gimnasio no se daban cuenta de lo que sucedía, éstos debían pensar que estaba medio loco paseando y exponiendo las pantorrillas al ridículo. Pero ellos sólo veían la mitad de la película.

   No es que me gustasen sus bromas, la verdad es que odiaba sus comentarios sarcásticos. Pero era consciente de que si exponía únicamente las partes de mi cuerpo mejor desarrolladas como: mis brazos, mis hombros, mis deltoides, todo lo que recibía de mis compañeros eran alabanzas, entonces me olvidaría muy pronto de mis pantorrillas. De suceder esto, ¿cómo estaría cuando llegase el campeonato? No hay forma de esconder las pantorrillas a la hora de posar.

   Y así fue que continué utilizando los pantalones cortados, haciendo sufrir a mi ego, imaginándome que el sarcasmo se transformaría pronto en ánimos al ver el esfuerzo que concentraba en mis piernas… y eso sucedió. Realmente llegué a enamorarme de mis pantorrillas.

   En este punto quiero mencionar a Joe weider, que siempre me decía que tenia que amar a las partes débiles de mi cuerpo, igual que amaba a las fuertes si deseaba que respondieran la ejercicio. Hacía que mis piernas trabajaran como si se trataran de una venganza. Solía entrenar las pantorrillas al principio de todos los entrenamientos, y en ocasiones hacia también algunas series al final.
  

   Como me imaginaba, las pantorrillas respondieron y los comentarios que arrancaron a mis antiguos detractores en el gimnasio me ayudaron a entrenarlas aún más. Al cabo de cierto tiempo, la gente hablaba más de mis pantorrillas que de mis bíceps de 55 cms.”.

   Es importante resaltar que es mejor entrenar las partes débiles siempre al principio de cada sesión de entrenamiento. Esto lo ha promulgado Weider durante muchos años, y está claramente identificado en su mundial-mente famoso Sistema weider como el Principio de Prioridad.

   Se basa en que no conseguirás que un músculo débil crezca si continúas entrenándolo al final de las sesiones normales de entrenamiento, cuando tu nivel de energía está más bajo. Entrenar las partes débiles cuando el entusiasmo y la energía están a tope, es decir, al comienzo del entrenamiento es lo más lógico.

   Tal y como dice Arnold: “Los músculos responden únicamente a dos cosas: una entrenamiento regular duro y una buena alimentación. Es imposible levantar pesos grandes cuando se está agotado. En otras palabras, si has estado haciendo press de banco, curls, sentadillas y pesos muertos durante dos horas con cargas grandes, es difícil que te sientas con ánimos y fuerzas para hacer elevaciones de pantorrillas con 360 kgs. Pero cambiemos los términos. Empecemos cada sesión de entrenamiento con unos ejercicios para pantorrillas duros y con concentración y veremos las maravillas que pueden suceder…”

   Por consiguiente lo que es pesado para Arnold puede resultar imposible para cualquier otro. No estaría mal que te olvidaras de los números que aparecen en los platos de la barra y te concentraras en cambio en tratar de forzar seis o diez repeticiones en cada serie.

   Escuchemos otra vez a Arnold: “Yo siempre hago 10 repeticiones en mi primera serie. Esto me ayuda a pre-calentar la zona en particular que deseo entrenar. A partir de la segunda serie empiezo a aumentar el peso. Me gusta hacer entre seis y ocho repeticiones… Normalmente, procuro que haya alguien cerca de mí a fin de que me preste una ligera ayuda en los momentos difíciles. Ya sabes lo que quiero decir, ayudarme justo a superar ese punto y dejarme luego hacer el resto.

   “Por semana solía entrenarme entre cuatro y seis veces. Cinco semanas antes del campeonato, me entrenaba nueve veces por semana. Es decir, me entrenaba dos veces al día tres días por semana y una vez al día los otros tres días”. Arnold duda a la hora de relacionar sus ejercicios, y tiene sus razones.

   “Creo que todos los ejercicios son efectivos”, dice. “Algunos ejercicios para brazos funcionan mejor para un culturista que para otro, eso es cierto, pero sólo se puede descubrir mediante la experimentación. Hay que hacer todos los ejercicios del libro. Esa es la única forma de trabajar el cuerpo desde todos los ángulos. También creo firmemente en la variedad. Los curls con barra puede que sean magníficos para los bíceps, pero, ¿quién dice que los curls sentado con mancuernas y pesos pesados no son más efectivos? puede que lo sean para ti, y la única forma de descubierto es probando”.
En el tema de la alimentación es mucho más preciso.

   “Veo a muchos chicos presentarse en los campeonatos como si acabasen de salir de un campo de concentración. Estos chicos se hacen daño con el fin de aumentar su masa muscular. Yo siempre he conseguido presentarme en los campeonatos con un aspecto sano, grande y definido, y nunca me ha faltado energía el día del campeonato.

   El truco es mantenerse alejado de dietas rápidas. Yo no he defendido nunca la teoría de los carbohidratos bajos. Vigilo mi alimentación durante todo el año. Evito las pizzas y el pan, pero no estoy en contra de tomar leche, algo de helado y fruta. Como mucho pescado y mucho pollo.

   Sugiero a los culturistas que estudien libros sobre la nutrición porque así podrán descubrir que la mejor forma de mantener un buen tomo muscular y tamaño es entrenándose duramente, deprisa y evitar las comidas insanas al menos durante los años que participen en campeonatos. La cantidad de comida que se ingiera dependerá de la cantidad de ejercicio que se haga en el gimnasio.

   Puede que sea una teoría sencilla, pero es una teoría que me ha ido muy bien durante muchos años”. Una última palabra: “La actitud del hombre ante los entrenamientos puede ayudarle o hundirle, por lo que les recomiendo que lean mucho sobre los culturistas de todo el mundo. Muchos han empezado en peores condiciones de las que tienes ahora, pero consiguieron convertirse en campeones.

   La mayoría de los culturistas tienen que superar momentos de estancamiento. Yo recomiendo que mantengan un entusiasmo muy alto, y la mejor forma de conseguirlo es leyendo Muscle Builder todos los meses”.

  Gracias a estos esfuerzos en su entrenamiento, Arnold se sentía  preparado para el Mister Olympia. Con esto ni siquiera se tomó la molestia de emular a Sergio. Se concentró en sí mismo. Sólo dos minutos antes de salir al escenario, se cambió de ropa y se aceitó.

   La atmósfera estaba tan cargada que la policía tenía que contener a los fans para que no subieran al escenario. El público estaba dividido. Todos coreaban el nombre de su favorito. Pero al final sólo hubo un ganador, un trofeo y un nombre: Schwarzenegger.

   Así, en 1970, a los 23 años, había conseguido lo que se había propuesto sólo diez años atrás. Era, en todos los aspectos posibles, el hombre más musculoso del mundo. Siguió llevando la corona durante muchos años. Batiendo todos los récords, ganó siete veces el concurso de Mister Olympia antes de retirarse. Y si se retiró fue sólo porque había empezado a trabajar en el cine y ahora tenía un nuevo objetivo: convertirse en la estrella cinematográfica más popular del mundo.

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Acerca de luisaramlopez

cabllo castaño oscuro, ojos verdes, estatura 1,69, color de piel trigueña.

Publicado el junio 17, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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